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Blog Singladura

CÓMO LAS FAKE NEWS AFECTAN EN LOS PROYECTOS ESCOLARES

Comparte si te indigna” Es el último de los mensajes que suelen aparecer a pie de infinidad de post publicados en las redes sociales, a través de medios de comunicación de dudosa credibilidad (tanto por sus títulos como por los contenidos del mismo). Y por qué traemos a colación este mensaje que -técnicamente, o al menos a priori- sólo debería estar al alcance de adultos, en un blog sobre Educación. Sencillo: cada vez más Centros Educativos optan por aplicar el modelo pedagógico basado en el “aula invertida”, (flipped classroom) donde los alumnos deben buscar previamente información y documentarse para exponer -más adelante- el tema en clase ante sus compañeros y profesores; y las fake news (o noticias falsas) juegan en contra del éxito académico.



Consultar diversos autores nos ofrece una visión de conjunto para conocer en detalle qué sucedió.

El problema radica en las fuentes de información. Hasta hace dos décadas los estudiantes acudíamos en masa, a la hora de hacer un trabajo (individual o colaborativo, con otros compañeros), a las clásicas Enciclopedias. Los más pudientes, la Espasa completa, decenas de libros perfectamente apilados en un mueble estantería donde se concentraba prácticamente todo el saber; otros contaban con soluciones más modestas, en volumen, pero no en exactitud; y otros disfrutaban -además- de una visión más internacional gracias a la Enciclopedia Británica, por ejemplo.

 “Con la llegada de Internet el problema empezó al no haber nadie que “validara” los contenidos”

Internet abrió la puerta a que millones de usuarios se convirtieran en periodistas.
Ahora bien, es necesario separar la buena de la mala información

Internet supuso una apertura completa del conocimiento a cualquier persona; se democratizaba el conocimiento y, al unísono, empezaron a florecer de modo discreto páginas privadas que compartían -gratuitamente- su saber y conocimiento en la red. Con la llegada de los blogs, cada usuario se convertía en el editor/periodista de su propio medio de comunicación; y aquí “la cosa” empieza a complicarse, por una sencilla razón: nadie vigila esos contenidos. Es decir, cada cual puede contar lo que quiera de lo que sea, sin nadie que supervise si es cierto o no lo expuesto. De las faltas de ortografía y gramaticales aparecidas muchas veces en estos medios podríamos hablar más tarde en otro post aparte; aunque -sin duda- es por estas faltas ortográficas la primera manera de reconocer un texto de dudosa calidad -esas fake news-  frente a otro bien expuesto y, obviamente, sin faltas.



Por ello, sería tremendamente beneficioso para los alumnos que docentes y familias orientasen, guiasen a los menores dónde buscar información de calidad.
Por supuesto, los medios de comunicación son unas excelentes fuentes de información. Acudir a las hemerotecas es un excelente ejercicio para comprobar cómo narraron hace años (o décadas) un acontecimiento; y comprobar cómo otros medios explicaron ese mismo evento pero desde otra óptica.

“Cuando un alumno acuda los medios de comunicación para documentarse lo ideal es hacerlo en varios medios, a ser posible de ideologías opuestas”.

Sin necesidad de dar nombres, a todos nos vienen a la cabeza los nombres de las principales cabeceras de periódicos de referencia, tanto en España como en el resto del mundo. Ahí es donde debemos buscar la información y, siguiendo un ejercicio periodístico, contrastar esa fuente con otras para hacernos una idea lo más completa posible de un mismo hecho. No hacer este interesante experimento nos aboca a chocarnos con noticias falsas (fake news) y creernos una realidad inexistente, lo cual es realmente perjudicial tanto para el individuo como para la sociedad.

Un país de titulares
Otro de los problemas añadidos a la hora de recopilar información es que -por motivos de tiempo – no solemos invertir mucho en leer una noticia. Se dice que España es un país donde los lectores apenas leen el titular y, si acaso, la entradilla, cuatro o cinco líneas previas donde se explica qué ha pasado, dónde ha sucedido, por qué, y poco más…Como decimos, bien por escasez de tiempo para leer o bien porque -en muchas ocasiones- nos conformamos con tener una ligera idea, los lectores de prensa no van más allá y muy pocos leen las noticias completas. Así, por ejemplo, en Alemania surgieron periódicos en la década de los 90 donde la información llegaba a través de imágenes y apenas dos líneas en los pies de foto explicando qué sucedía.

Por tanto, desde Singladura, recomendamos que los docentes guíen a los alumnos para que acudan a las mejores fuentes de información, que contrasten los datos sobre los cuáles posteriormente deberán analizar y que así los puedan comparar con otras fuentes.

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