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Blog Singladura

LA EDUCACIÓN FINANCIERA DEBERÍA EMPEZAR EN LA ESCUELA

Con una legislación, la española, que permite a los mayores de 16 años adentrarse en el mercado laboral, la realidad es que estos menores –según datos PISA- carecen del conocimiento y habilidades mínimas necesarias para gestionar sus propios ingresos. Por ello, cada vez más voces claman para adelantar –e incrementar- el número de horas de formación financiera. No se trata con ello de formarlos con un nivel “universitario”, pero sí para que sepan defenderse con soltura ante determinados conceptos básicos necesarios para su emancipación profesional y saber diferenciar los porcentajes de IRPF de una nómina, elaborar una factura con su IVA correspondiente, etc.

Y la realidad pone de manifiesto –según los informes de PISA- que apenas el 22% de los niños de 16 años o más cuentan con dicha formación financiera alcanzando –al menos- un nivel básico; y es por ello que esta carencia, a todas luces, resulta tremendamente perjudicial para el correcto desarrollo económico de estos jóvenes en edad de trabajar. Y ojo, no se trata tanto de formarlos en materias propias de la facultad de empresariales como de enseñarlos en la gestión de sus finanzas.

Si disponer de una cultura y educación mínima supone la diferencia entre el éxito y el fracaso, aún más si hablamos de educación “especializada” en finanzas. Si conseguimos que los menores sepan abstraer los datos de una nómina, saber cuánto se dedica a impuestos y cuánto es el beneficio neto, mejor formados estarán y mejor decisión podrán tomar en un futuro. No en vano, se apunta a que una formación financiera más fuerte y exigente podría ser la clave para ayudar a muchas microeconomías a afrontar la pasada crisis de hace una década. Así, desde UNICEF, se insta a través de su informe Educación Social y financiera para la infancia a que los niños adquieran dicha formación desde lo antes posible; “algo esencial para asegurar que los menores en edad de trabajar sean capaces de tomar las mejores decisiones con conocimiento de causa”.

En una misma línea, y desde otro punto de vista, la OCDE apunta en su informe Improving Financial Literacy que esa falta de educación financiera es y será la responsable de que cada vez más familias se aboquen a un mayor endeudamiento, permitiendo que un número creciente de personas lleguen a una quiebra que, por supuesto, podría evitarse con un poco de formación e información.

Esta formación financiera suele aparecer sólo en los últimos cursos de ESO, ya que coincide con la puerta al mercado laboral. Sin embargo ésta podría efectuarse algunos años antes. Por otro lado, suelen ser iniciativas de escuelas privadas y/o concertadas cuando, la realidad, es que también los menores que acudan a la escuela pública se encontrarán en la misma tesitura.

Junior Achievement imparte programas en centros educativos de muchas comunidades autónomas a través de voluntarios profesionales y docentes. Su finalidad es formar a los más jóvenes en tres patas: educación financiera, emprendimiento y orientación laboral. Aunque parezca fuera de tono acudir con este tipo de formación al colegio, la realidad es que los niños cuentan con un excelente potencial y entre los 12 y los 16 años ya cuentan con la madurez suficiente para que desarrollen –aún más- su sentido de la responsabilidad, con un pensamiento crítico que les lleve a tomar decisiones de manera inteligente.

En España ya tenemos –aunque principalmente a través de entidades privadas- más que honrosos y exitosos ejemplos de cómo debe ser la educación financiera.

En el Colegio Internacional San Francisco de Paula, en Sevilla, se han diseñado unos programas lectivos con optativas de orientación profesional; la creación de un startup day, donde los alumnos pueden desarrollar pequeños proyectos de empresa y hacen un pitch para presentarlos; o bien un pequeño programa de prácticas en empresas dirigido a aquellos alumnos que han concluido la ESO; momento en el cual deben y pueden elaborar un currículo, enfrentarse a una entrevista, etc.

Según Luis Rey, director del centro, en estas prácticas que se desarrollan en el centro la idea es hacer ver a los alumnos que ya pueden incorporarse al mercado laboral que el dinero cuesta ganarlo y supone un esfuerzo y sacrificio; que los alumnos obtengan una mayor capacidad de autonomía  y un conocimiento básico de cómo funciona el mercado laboral.

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